La Práctica Del Respeto Y Su Incidencia En La Convivencia Escolar De Estudiantes De Educación Básica

 

The Practice of Respect and Its Impact on School Coexistence Among Basic Education Students

 

Alisson Johanna Candelario Peña *

Verónica Fernanda Hurtado Flores *

 

 

 


Abstract

This study analyzed the relationship between the practice of respect and school coexistence among third- and fourth-grade students at the Héroes de Paquisha School. It employed a quantitative approach with a descriptive-correlational scope, a non-experimental design, and a cross-sectional timeframe. The study population consisted of 58 students, selected via a census sampling method. Data were collected using a structured survey with a Likert-type scale designed to assess manifestations of respect toward peers and teachers, adherence to rules, acceptance of differences, interpersonal relationships, conflict resolution, school climate, cooperation, and participation. Data were analyzed using descriptive statistics and Spearman’s rho coefficient. The results showed higher levels of favorable assessment regarding respect for peers, peaceful conflict resolution, and cooperation, whereas respect for teachers, adherence to rules, acceptance of differences, interpersonal relationships, and school climate showed predominantly intermediate levels. Inferential analysis identified a positive, statistically significant, yet weak relationship between respect and school coexistence. The study concludes that respect is a significant component of school coexistence, although its influence is intertwined with other factors present in daily school dynamics.

Keywords: respect, school coexistence, basic education, interpersonal relationships, conflict resolution.

 

Resumen

La investigación analizó la relación entre la práctica del respeto y la convivencia escolar en estudiantes de tercero y cuarto año de Educación General Básica de la Escuela Héroes de Paquisha. Se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con alcance descriptivo-correlacional, diseño no experimental y corte transversal. La población estuvo conformada por 58 estudiantes, incluidos mediante muestreo censal. La información se recopiló mediante una encuesta estructurada con escala tipo Likert, orientada a valorar manifestaciones de respeto hacia compañeros y docentes, cumplimiento de normas, aceptación de diferencias, relaciones interpersonales, resolución de conflictos, clima escolar, cooperación y participación. Los datos fueron procesados mediante estadística descriptiva y el coeficiente Rho de Spearman. Los resultados evidenciaron mayores niveles de valoración favorable en el respeto hacia los compañeros, la resolución pacífica de conflictos y la cooperación, mientras que el respeto hacia los docentes, el cumplimiento de normas, la aceptación de diferencias, las relaciones interpersonales y el clima escolar presentaron niveles predominantemente intermedios. El análisis inferencial identificó una relación positiva, estadísticamente significativa y de baja magnitud entre respeto y convivencia escolar. Se concluye que el respeto constituye un componente relevante de la convivencia, aunque su influencia se articula con otros factores presentes en la dinámica escolar cotidiana.

Palabras clave: respeto, convivencia escolar, educación básica, relaciones interpersonales, resolución de conflictos.

 

INTRODUCCIÓN

La convivencia escolar constituye una dimensión relevante de la calidad educativa, debido a que los procesos de enseñanza y aprendizaje se desarrollan dentro de sistemas de interacción regulados por normas, valores, prácticas comunicativas y mecanismos de resolución de conflictos. La escuela cumple una función que trasciende la transmisión de contenidos curriculares e incorpora la formación de competencias sociales, ciudadanas y socioemocionales necesarias para la participación responsable en espacios colectivos. Durante la educación básica, estas experiencias adquieren especial importancia por coincidir con una etapa de consolidación de pautas de comportamiento, formas de autorregulación y criterios de reconocimiento de los derechos propios y ajenos. Gómez (2023) sostiene que el fortalecimiento del respeto y la aceptación de la diversidad favorece relaciones interpersonales saludables y contribuye a prevenir diferentes manifestaciones de violencia dentro de los establecimientos educativos.

La convivencia escolar se configura mediante las relaciones cotidianas entre estudiantes, docentes, familias y demás integrantes de la comunidad educativa. Su valoración no puede limitarse a constatar la presencia o ausencia de conflictos, puesto que comprende la calidad de las interacciones, las formas de participación, el cumplimiento de acuerdos, la capacidad para gestionar diferencias y los mecanismos empleados para resolver situaciones de tensión. Las dinámicas caracterizadas por agresiones verbales, exclusión, discriminación o incumplimiento persistente de normas pueden deteriorar el clima institucional y afectar las condiciones en las que se desarrolla el aprendizaje. Tejeda y Aguilar (2023) advierten que las percepciones de estudiantes y docentes sobre el clima escolar se vinculan con el aprendizaje y el desarrollo socioemocional, lo que confirma el carácter multidimensional de este fenómeno.

Dentro de este marco relacional, el respeto constituye un valor con implicaciones éticas, sociales y educativas. Su práctica supone reconocer la dignidad de las personas, respetar sus derechos, aceptar las diferencias individuales y regular el propio comportamiento dentro de normas compartidas. Loor-Zambrano y Lescay-Blanco (2023) plantean que el respeto comprende el reconocimiento y la valoración de las cualidades propias y ajenas, así como de los derechos de las personas y del entorno en el que se desarrollan. Díaz y Martínez (2022) lo sitúan como un componente transversal de la educación en valores, vinculado con la responsabilidad, el diálogo y la cooperación. Quijije et al. (2025) incorporan a esta perspectiva la empatía y la solidaridad como recursos sociales relacionados con la resolución pacífica de conflictos y el trabajo colaborativo. Estas aproximaciones permiten comprender el respeto no como una formulación normativa abstracta, sino como una práctica observable dentro de las relaciones escolares.

La práctica del respeto se expresa en distintos niveles del comportamiento estudiantil. Reyes y Velázquez (2022) distinguen componentes personales, interpersonales y sociales asociados con la autorregulación, la valoración de la dignidad, la empatía, la comunicación asertiva y el cumplimiento de normas. Remache-Bunci et al. (2022) señalan que estas competencias se consolidan progresivamente mediante la interacción cotidiana entre los actores educativos y pueden contribuir al desarrollo socioemocional y a la disminución de conflictos. Cañar et al. (2024) resaltan que la formación sistemática en valores constituye un recurso pedagógico para prevenir conductas disruptivas y fortalecer competencias ciudadanas. Desde esta perspectiva, el respeto puede analizarse mediante manifestaciones concretas relacionadas con el trato hacia los compañeros, la relación con los docentes, el cumplimiento de normas y la aceptación de las diferencias.

La relación entre respeto y convivencia escolar se fundamenta en la función reguladora que las conductas respetuosas ejercen sobre las interacciones sociales. Escuchar opiniones diferentes, respetar turnos, cumplir acuerdos, utilizar formas adecuadas de comunicación y reconocer los derechos de los demás favorece relaciones sustentadas en reciprocidad, cooperación y reconocimiento mutuo. La debilidad de estas prácticas puede expresarse mediante rechazo, exclusión, confrontación, incumplimiento de normas o dificultades para resolver desacuerdos sin recurrir a conductas agresivas. Pérez et al. (2023) reconocen a la educación ética y en valores como un componente relevante de los procesos de convivencia escolar orientados hacia la participación y la formación ciudadana. Loor-Zambrano y Lescay-Blanco (2023) señalan que el fortalecimiento del respeto puede favorecer comportamientos prosociales y mejores condiciones de convivencia, especialmente durante etapas en las que se estructuran patrones relativamente estables de interacción.

La investigación reciente desarrollada en contextos internacionales evidencia un interés sostenido por comprender los factores relacionados con el deterioro de la convivencia y por identificar estrategias capaces de prevenir la violencia escolar. Rodas y Gómez (2024), mediante una revisión bibliográfica de estudios realizados en Hispanoamérica y España, identificaron intervenciones centradas en habilidades socioemocionales, educación en valores y resolución pacífica de conflictos como componentes recurrentes para mejorar las relaciones entre estudiantes. La literatura examinada por estos autores muestra que la convivencia no depende exclusivamente de normas institucionales o medidas disciplinarias, sino de procesos relacionales que se construyen diariamente dentro del aula. Canaza y Canaza (2024), desde una revisión sistemática, también destacan el carácter complejo de la convivencia escolar y la intervención concurrente de factores personales, familiares, sociales e institucionales.

En Ecuador, la relevancia del problema se encuentra reconocida dentro de la Política Nacional de Convivencia Escolar. El Ministerio de Educación del Ecuador (2021) establece que la convivencia debe construirse mediante relaciones basadas en reconocimiento, participación, corresponsabilidad y generación de acuerdos, con el propósito de favorecer ambientes de paz, seguridad y protección. Esta política concibe las relaciones escolares como parte del desarrollo integral de niños y adolescentes y plantea la necesidad de transformar patrones socioculturales que deterioran la interacción dentro de las instituciones educativas. El enfoque adoptado supera una interpretación centrada exclusivamente en la disciplina y sitúa la prevención, la participación y la formación socioemocional como componentes de la gestión educativa.

Los antecedentes empíricos nacionales muestran que las dificultades de convivencia persisten en diferentes contextos de Educación General Básica. Loor-Zambrano y Lescay-Blanco (2023) identificaron incumplimiento de normas, conflictos entre pares y expresiones de irrespeto en estudiantes con rezago escolar, registrando posteriormente mejoras en el comportamiento y las relaciones interpersonales mediante una estrategia educativa orientada al fortalecimiento del respeto. Catuto et al. (2024) encontraron que las manifestaciones de bullying y violencia entre compañeros afectan el clima del aula, la participación y el bienestar emocional. Longo y Sabando (2023) documentaron percepciones estudiantiles asociadas con agresiones verbales, burlas y otras conductas capaces de comprometer las relaciones entre pares. Estos resultados muestran que el problema mantiene vigencia en el contexto ecuatoriano y demanda análisis contextualizados que permitan identificar los factores relacionados con su expresión.

En la provincia de Los Ríos y particularmente en el contexto educativo de Quevedo, el estudio de estas variables adquiere relevancia por la necesidad de disponer de evidencia específica sobre las relaciones que se establecen entre estudiantes de educación básica. Los antecedentes disponibles han abordado la convivencia desde perspectivas relacionadas con violencia, bullying, formación en valores, clima escolar y habilidades socioemocionales; existe menor evidencia orientada a examinar simultáneamente la práctica del respeto y la convivencia escolar mediante indicadores conductuales y relacionales dentro de una población delimitada. El análisis conjunto del respeto hacia compañeros y docentes, el cumplimiento de normas, la aceptación de las diferencias, las relaciones interpersonales y los mecanismos de resolución de conflictos permite avanzar desde una descripción general del fenómeno hacia la identificación de asociaciones empíricas entre ambas variables. Esta delimitación resulta pertinente para producir conocimiento situado y fundamentar intervenciones ajustadas a las características del escenario escolar estudiado.

El objetivo del artículo es analizar la relación entre la práctica del respeto y la convivencia escolar en estudiantes de tercero y cuarto año de Educación General Básica de la Escuela Héroes de Paquisha, mediante la evaluación de las manifestaciones conductuales y actitudinales relacionadas con el respeto, la caracterización de las dinámicas interpersonales y de los mecanismos de resolución de conflictos, y la determinación de la asociación estadística existente entre ambas variables. El estudio busca aportar evidencia empírica contextualizada que permita comprender el comportamiento de estos componentes dentro del escenario educativo analizado y proporcionar fundamentos para el desarrollo de acciones dirigidas al fortalecimiento de relaciones respetuosas, inclusivas y compatibles con una cultura de paz.

 

 

MATERIALS AND METHODS

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con alcance descriptivo-correlacional, diseño no experimental y corte transversal. El componente descriptivo permitió caracterizar las manifestaciones de la práctica del respeto y las condiciones de convivencia escolar, mientras que el componente correlacional se orientó a determinar la asociación estadística entre ambas variables. Al tratarse de un diseño no experimental, las variables fueron examinadas en su contexto natural sin manipulación deliberada; la recolección de información se efectuó en un único momento del período de estudio. Esta configuración metodológica permitió analizar objetivamente el comportamiento de las variables y establecer su grado de relación mediante procedimientos estadísticos acordes con la naturaleza de los datos.

La población estuvo constituida por 58 estudiantes de tercero y cuarto año de Educación General Básica de la Escuela Héroes de Paquisha, quienes conformaron simultáneamente la muestra mediante un muestreo censal, al incluirse la totalidad de los integrantes de la población accesible. La recolección de información se realizó mediante la técnica de la encuesta y un cuestionario estructurado de preguntas cerradas, elaborado a partir de las dimensiones e indicadores definidos para las variables práctica del respeto y convivencia escolar. Las respuestas fueron registradas mediante una escala tipo Likert de cinco categorías: Nunca (1), Casi nunca (2), A veces (3), Casi siempre (4) y Siempre (5). La correspondencia entre los ítems, las dimensiones y los objetivos específicos permitió organizar la medición de las manifestaciones conductuales y actitudinales vinculadas con el respeto y de las dinámicas relacionadas con la convivencia escolar.

Los datos fueron registrados, depurados, codificados y tabulados en Microsoft Excel. El análisis descriptivo incluyó frecuencias absolutas y porcentajes para caracterizar las respuestas correspondientes a las dimensiones evaluadas. El análisis inferencial se realizó mediante el coeficiente Rho de Spearman, seleccionado por la naturaleza ordinal de los datos obtenidos mediante la escala Likert, con el propósito de establecer la dirección, magnitud y significancia estadística de la relación entre la práctica del respeto y la convivencia escolar. El estudio se ejecutó previa autorización de las autoridades de la institución educativa y bajo criterios de confidencialidad, anonimato y utilización de la información exclusivamente con fines académicos. Se consideraron los principios de autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia durante la participación de los estudiantes y el tratamiento de la información recopilada.

 

 

 

RESULTS

Los resultados se organizaron según las dimensiones correspondientes a la práctica del respeto y la convivencia escolar. El análisis descriptivo se realizó mediante frecuencias y porcentajes, mientras que la asociación entre las variables se examinó mediante el coeficiente Rho de Spearman.

La distribución de frecuencias correspondiente a la dimensión respeto hacia los compañeros evidenció una concentración predominante en la categoría casi siempre (65,52 %), seguida de siempre (25,86 %) y a veces (8,62 %), sin registros en las categorías nunca y casi nunca. Este patrón de respuesta muestra una elevada frecuencia de conductas asociadas con el trato respetuoso y la escucha hacia los pares dentro del entorno escolar.

Tabla 1.

Respeto hacia los compañeros

 

Alternativa

f

%

Nunca

0

0

Casi nunca

0

0

A veces

5

8,62

Casi siempre

38

65,52

Siempre

15

25,86

Nota. Elaboración propia.

En la dimensión respeto hacia los docentes, la mayor proporción de respuestas se concentró en la categoría a veces (58,62 %), seguida de casi siempre (34,48 %) y siempre (6,90 %). La ausencia de respuestas en nunca y casi nunca indica que las manifestaciones de respeto hacia la figura docente están presentes en la población evaluada, aunque su frecuencia se caracteriza principalmente por un nivel intermedio de ocurrencia.

Tabla 2.

Respeto hacia los docentes

Alternativa

f

%

Nunca

0

0

Casi nunca

0

0

A veces

34

58,62

Casi siempre

20

34,48

Siempre

4

6,90

Nota. Elaboración propia.

Los resultados de la dimensión respeto por las normas de convivencia mostraron un predominio de la categoría a veces (65,52 %), seguida de casi siempre (25,86 %), siempre (5,17 %) y casi nunca (3,45 %). La distribución observada refleja una frecuencia intermedia en conductas relacionadas con el cumplimiento de las normas del aula y el respeto de los turnos de participación durante las actividades escolares.

Tabla 3.

 

Respeto por las normas de convivencia

 

Alternativa

f

%

Nunca

0

0

Casi nunca

2

3,45

A veces

38

65,52

Casi siempre

15

25,86

Siempre

3

5,17

Nota. Elaboración propia.

En la dimensión respeto por las diferencias, el 82,76 % de los estudiantes se ubicó en la categoría a veces, el 15,52 % en casi nunca y el 1,72 % en casi siempre, sin respuestas en las categorías nunca y siempre. La concentración de las respuestas en los niveles intermedios e inferiores evidencia una menor frecuencia de comportamientos relacionados con la inclusión, la aceptación de opiniones distintas y la valoración de las diferencias individuales.

Tabla 4.

Respeto por las diferencias

Alternativa

f

%

 

Nunca

0

0

 

Casi nunca

9

15,52

 

A veces

48

82,76

 

Casi siempre

1

1,72

 

Siempre

0

0

 

Nota. Elaboración propia.

 

La dimensión relaciones interpersonales presentó una mayor concentración de respuestas en la categoría a veces (72,41 %), seguida de casi siempre (22,41 %), siempre (3,45 %) y casi nunca (1,72 %). Este patrón evidencia una frecuencia predominantemente intermedia en las experiencias vinculadas con el trabajo grupal y la interacción entre compañeros dentro de las actividades académicas.

Tabla 5.

Relaciones interpersonales

Alternativa

f

%

Nunca

0

0

Casi nunca

1

1,72

A veces

42

72,41

Casi siempre

13

22,41

Siempre

2

3,45

Nota. Elaboración propia.

En la dimensión resolución pacífica de conflictos predominó la categoría casi siempre (58,62 %), seguida de siempre (31,03 %) y a veces (10,34 %), sin registros en las categorías nunca y casi nunca. La distribución de las respuestas indica una alta frecuencia en el empleo de estrategias orientadas al diálogo y a la solicitud de apoyo docente para afrontar situaciones conflictivas en el contexto escolar.

Tabla 6.

Resolución pacífica de conflictos

Alternativa

f

%

 

Nunca

0

0

 

Casi nunca

0

0

 

A veces

6

10,34

 

Casi siempre

34

58,62

 

Siempre

18

31,03

 

Nota. Elaboración propia.

 

La valoración del clima escolar se concentró principalmente en la categoría a veces (82,76 %), seguida de casi siempre (10,34 %) y casi nunca (6,90 %), sin respuestas en nunca ni siempre. La distribución obtenida muestra una percepción predominantemente intermedia respecto a las condiciones de tranquilidad y al uso de expresiones respetuosas en las interacciones cotidianas dentro de la institución educativa.

Tabla 7.

Clima escolar

Alternativa

f

%

 

Nunca

0

0

 

Casi nunca

4

6,90

 

A veces

48

82,76

 

Casi siempre

6

10,34

 

Siempre

0

0

 

Nota. Elaboración propia.

 

En la dimensión cooperación y participación, el 60,34 % de los estudiantes respondió casi siempre, el 34,48 % siempre y el 5,17 % a veces, sin registros en las categorías nunca y casi nunca. El patrón de distribución evidencia una elevada frecuencia de conductas vinculadas con la colaboración, la ayuda entre pares y la participación durante las actividades escolares.

Tabla 8.

Cooperación y participación

Alternativa

f

%

 

Nunca

0

0

 

Casi nunca

0

0

 

A veces

3

5,17

 

Casi siempre

35

60,34

 

Siempre

20

34,48

 

Nota. Elaboración propia.

 

En la dimensión cooperación y participación, el 60,34 % de los estudiantes respondió casi siempre, el 34,48 % siempre y el 5,17 % a veces, sin registros en las categorías nunca y casi nunca. El patrón de distribución evidencia una elevada frecuencia de conductas vinculadas con la colaboración, la ayuda entre pares y la participación durante las actividades escolares.

Tabla 9.

 

Relación entre la práctica del respeto y la convivencia escolar

 

Variables

Rho de Spearman

Sig. (bilateral)

N

 

Práctica del respeto -                          Convivencia escolar

0,372

0,004

58

 

Nota. Elaboración propia.

El análisis descriptivo evidenció una distribución diferenciada entre las dimensiones evaluadas, con mayor concentración de respuestas favorables en el respeto hacia los compañeros, la resolución pacífica de conflictos y la cooperación y participación, mientras que el respeto hacia los docentes, el cumplimiento de normas, la aceptación de las diferencias, las relaciones interpersonales y el clima escolar mostraron patrones predominantemente intermedios. El análisis inferencial, mediante el coeficiente Rho de Spearman, identificó una asociación positiva de baja magnitud entre la práctica del respeto y la convivencia escolar (ρ = 0,372; p = 0,004), estadísticamente significativa. Estos resultados indican que ambas variables presentan una relación directa, aunque de intensidad limitada, lo que confirma la existencia de asociación entre ellas dentro de la población estudiada sin atribuir una relación causal.

Los resultados obtenidos muestran que la práctica del respeto presenta comportamientos diferenciados según el tipo de interacción evaluada. El respeto hacia los compañeros, la cooperación y participación y la resolución pacífica de conflictos registraron las tendencias más favorables, lo que permite interpretar que los estudiantes disponen de determinados recursos sociales para establecer relaciones colaborativas y afrontar desacuerdos mediante formas de interacción no agresivas. Este comportamiento guarda correspondencia con Remache-Bunci et al. (2022), quienes señalan que las competencias socioemocionales vinculadas con la interacción cotidiana pueden contribuir a disminuir los conflictos y fortalecer las relaciones escolares. De manera similar, Quijije et al. (2025) relacionan la empatía, la solidaridad y la cooperación con formas constructivas de resolución de conflictos. La presencia conjunta de estos componentes sugiere que ciertas manifestaciones del respeto se encuentran más consolidadas cuando la interacción ocurre principalmente entre pares y demanda acciones de colaboración o ayuda mutua.

Una configuración diferente se observó en el respeto hacia los docentes, el cumplimiento de las normas de convivencia y, especialmente, el respeto por las diferencias, donde predominaron niveles intermedios de frecuencia. Este comportamiento permite advertir que el respeto no constituye una práctica uniforme en todos los ámbitos de la convivencia, sino que puede variar según las demandas sociales y normativas presentes en cada interacción. La menor frecuencia de conductas relacionadas con la aceptación de opiniones y características individuales adquiere especial importancia al considerar que Loor-Zambrano y Lescay-Blanco (2023) conciben el respeto desde el reconocimiento de la dignidad, los derechos y las cualidades de los demás. Asimismo, Reyes y Velázquez (2022) integran dentro de esta construcción la autorregulación, la empatía, la comunicación asertiva y el cumplimiento de normas. Desde esta perspectiva, los resultados reflejan una posible distancia entre el reconocimiento general del respeto como pauta de interacción y su aplicación consistente ante situaciones que requieren aceptar diferencias, regular la conducta o ajustarse a normas compartidas.

Las dimensiones correspondientes a relaciones interpersonales y clima escolar también presentaron una concentración predominante en categorías intermedias, mientras que la resolución pacífica de conflictos mostró una valoración más favorable. Esta aparente diferencia permite considerar que disponer de mecanismos para resolver determinados desacuerdos no implica necesariamente que todas las interacciones cotidianas se desarrollen bajo condiciones óptimas de convivencia. El clima escolar integra un conjunto más amplio de percepciones vinculadas con tranquilidad, seguridad, comunicación y calidad relacional, por lo que puede verse influido por comportamientos que exceden la resolución puntual de conflictos. Esta interpretación coincide con Tejeda y Aguilar (2023), quienes reconocen el carácter multidimensional del clima escolar y su relación con las experiencias socioemocionales y de aprendizaje. También resulta compatible con Canaza y Canaza (2024), al señalar que la convivencia escolar se encuentra configurada por factores personales, familiares, sociales e institucionales, lo que permite comprender las diferencias identificadas entre las dimensiones evaluadas.

El análisis correlacional identificó una relación positiva, estadísticamente significativa y de baja magnitud entre la práctica del respeto y la convivencia escolar (ρ = 0,372; p = 0,004). La dirección de esta asociación indica que mayores manifestaciones de respeto tienden a relacionarse con condiciones más favorables de convivencia; sin embargo, la intensidad observada señala que ambas variables comparten una relación limitada y que la dinámica de convivencia no puede explicarse exclusivamente desde las conductas respetuosas. Este comportamiento resulta coherente con los planteamientos de Pérez et al. (2023), quienes sitúan la educación ética y en valores como uno de los componentes relacionados con la convivencia y la participación escolar, y con Canaza y Canaza (2024), quienes enfatizan su naturaleza multifactorial. La magnitud del coeficiente adquiere particular relevancia interpretativa, debido a que muestra que el respeto forma parte del entramado relacional de la convivencia, pero interactúa con otros factores que no fueron examinados directamente en este estudio. Debido al diseño transversal y no experimental empleado, esta asociación debe interpretarse exclusivamente en términos relacionales y no como evidencia de causalidad entre las variables.

.

CONCLUSIONS

La práctica del respeto mantiene una relación con la convivencia escolar en los estudiantes de tercero y cuarto año de Educación General Básica, lo que permite reconocer que las formas de interacción sustentadas en el reconocimiento de los demás guardan correspondencia con la calidad de las relaciones que se construyen dentro del entorno educativo. El respeto se manifiesta como un componente vinculado con la manera en que los estudiantes participan, cooperan, cumplen acuerdos y afrontan situaciones de desacuerdo. Su presencia dentro de la dinámica escolar favorece relaciones más organizadas y socialmente reguladas, aunque su expresión no alcanza el mismo nivel de consolidación en todos los ámbitos analizados. Este hallazgo responde al propósito central del estudio al establecer que ambas variables se encuentran relacionadas dentro del contexto evaluado.

Las manifestaciones de respeto presentan diferencias según el tipo de interacción escolar. El trato entre compañeros evidencia una mayor consolidación, mientras que la relación con los docentes, el cumplimiento de las normas y la aceptación de las diferencias muestran un desarrollo menos uniforme. Esta configuración permite establecer que el respeto no constituye una conducta aislada ni homogénea, sino una práctica que adquiere características particulares frente a distintas exigencias sociales y normativas. El reconocimiento de opiniones diferentes, la regulación de la conducta y el cumplimiento de acuerdos compartidos representan aspectos esenciales para que esta práctica alcance mayor estabilidad dentro de la vida escolar.

La convivencia escolar presenta fortalezas asociadas con la cooperación, la participación y el manejo pacífico de los conflictos, elementos que favorecen la interacción entre los estudiantes y el desarrollo de actividades compartidas. Las relaciones interpersonales y la percepción del clima escolar muestran una consolidación menor, lo que evidencia que una convivencia favorable requiere algo más que la ausencia de confrontaciones abiertas o la capacidad de resolver desacuerdos puntuales. También depende de la estabilidad de los vínculos, la aceptación mutua, el respeto de normas comunes y la percepción de un ambiente adecuado para la interacción cotidiana. Estas dimensiones permiten comprender la convivencia como una construcción relacional que se sostiene mediante prácticas consistentes dentro del aula.

La relación identificada entre respeto y convivencia escolar permite reconocer al respeto como un componente relevante dentro de la configuración de las relaciones escolares, sin atribuirle de manera exclusiva la explicación de todas las dinámicas observadas. La calidad de la convivencia depende de la articulación entre el trato interpersonal, el reconocimiento de las diferencias, el cumplimiento de acuerdos y la regulación de las conductas en los distintos espacios de interacción. Los hallazgos delimitan con mayor precisión los componentes que muestran mayor consolidación y aquellos que requieren atención dentro del contexto estudiado, ofreciendo una comprensión integrada de la manera en que el respeto se vincula con las condiciones de convivencia escolar.

 

REFERENCES

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